Pichinku, tradición textil en Los Andes

Pichinku es una pequeña empresa de hilados ubicada en Cuzco - Perú, liderada por Dana Blair.

El hilo Pichinku (pee-cheen-koo, que significa "pajarito" en el idioma nativo quechua) es sostenible, respetuoso con el medio ambiente y socialmente consciente. Cada madeja es única, teñida a mano con tintes naturales y parte del antiguo patrimonio de las montañas de los Andes, apoyando la salud de su gente y su impresionante paisaje.




Cuéntanos de ti, tus hobbies, de dónde eres, algún dato más personal, algún libro que estés leyendo.

Me llamo Dana, tengo 30 años, nací en Hawaii, crecí en Pennsylvania y estudié un BA en Pennsylvania State University en antropología cultural. Mi pasión es viajar: conocer a nuevas personas, probar comidas típicas, bailar, cantar y disfrutar de mis días al máximo. Siempre estoy en búsqueda de nuevas aventuras. Me encanta correr, hacer deportes de montaña, tejer a palillos y cocinar sobretodo postrecitos para mi esposo en casa. De hecho en mi tiempo libre aprovecho leer y ahora estoy leyendo un libro biográfico de Cleopatra que me ha abierto un mundo desconocido del Leste. Super recomendado!

Cómo fue que llegaste a Perú y decides comenzar este emprendimiento.

Luego de terminar mi titulo universitario tuve la oportunidad de realizar una practica en arqueología acá en Perú como parte del equipo de excavación. Estuve tres meses metida en un pueblito chiquitito en las montañas al norte de Lima. Fue ahí que aprendí español, la cultura peruana me capturó y empecé a observar las grandes dificultades a que se enfrentan las mujeres indígenas.

Al llegar de vuelta a USA, postulaba a diferentes trabajos mientras que apoyaba en algunos proyectos del Museo Carnegie en Pittsburgh. Cuando recibí una oferta de trabajo – como directora de operaciones de Threads of Peru en Cusco – acepté (gritando por felicidad y me mudé en menos de dos semanas). Pasé 4 años encantadísima en los Andes colaborando con una red amplia de artesanas tejedoras, viajando, aprendiendo y compartiendo.

Lo que me frustró desde un inicio fue lo difícil que era llegar a tener suficiente ventas para apoyar a esas mujeres. Por mucho que sus textiles hayan sido trabajos maestros, la mayoría de las personas no conocía por qué valorizarlos. Antes tejer era totalmente necesario en los Andes pero hoy en día, sin ventas, se vuelve un hobby. Y en situaciones de pobreza, no hay tiempo para hobbies.



Entonces me quedé pensando en otras posibilidades, el teñido natural es una practica antigua de Peru, parte de su tradición de textiles también, pero nadie mas la aplicaba a materiales que les interesa comprar a los “makers” normales como yo >> hilados mas gruesos, de calidad excepcional, todo natural para knitting, crochet, telar de mano, etc.

Con Pichinku venimos logrando lo que siempre soñaba: un trabajo que apoya a preservar tradiciones culturales y que da a sus practicantes un trabajo con pago justo y ambiente seguro.

Mi pasión es preservar el patrimonio mundial invirtiendo en los artesanos que llevan a cabo las prácticas tradicionales de hoy. Al hacerlos económicamente viables, nos aseguramos de que sobrevivan y apoyamos el bienestar de los artesanos y sus familias.

Qué es lo que te apasiona y te da la fuerza para levantarte todos los días.

A las 27 años fundamos una empresa que ha cambiado las vidas de 3 mujeres - madres, artesanas, personas que son como familia para mi – y seguro muchas más en el futuro. No es para nada fácil crear algo como Pichinku en una zona tan alejada como Cusco, con tan pocos recursos y normas culturales totalmente diferentes que las mías. Pero me levanto todos los días sabiendo que lo que hago tiene un impacto. Aun que sea una pequeña contribución yo creo que los pequeños cambios son capaces de cambiar al mundo.




¿Cómo comienza el proceso de Pichinku hasta que llega a nuestras manos?

Desde que comenzé con Pichinku he tratado de compartir con nuestros seguidores lo largo que es nuestro proceso de teñido – además de donde nos encontramos, trabajamos con materiales exclusivamente naturales que cosechamos a mano en las alturas y valles alrededor de nuestro taller. Entonces empezando con la preparación del teñido, preparación de los hilados (que varia según su contenido), secando al aire libre (esperando que no llueva), sacando material suelto de cada madeja, control de calidad también de cada madeja, luego agregar sus etiquetas y alistar pedidos para despacho, nos exige un tiempo de producción mínimo de 8-10 semanas. Todo hecho a mano con mucho amor por solo 4 mujeres en las montañas de Cusco.

¿Qué tipos de tintes ocupas?

Tenemos conocimiento de aprox. 15 plantas tintóreas nativas que se encuentran desde muy cerca a nuestro taller hasta 5 horas de viaje hacía zonas muy alejadas. De esas plantas no es posible comprar ninguna en cualquiera tienda. Pero felizmente otros materiales – como mordientes y fijadores – es posible comprar en cantidad de proveedores en Cusco y/o Lima.








¿De dónde proviene el algodón pima y los otros materiales con los que trabaja Pichinku?

Nuestros hilados pedimos de Inca Tops en Arequipa, un proveedor de fibras y textiles que lleva más de 90 años trabajando. Por garantizar la mejor calidad posible a nuestros clientes era necesario establecer una buena relación con expertos de este rubro. Además que no nos tenemos que preocupar por producir grandes cantidades – su capacidad supera lo que podríamos producir hasta en nuestros sueños. Pero en algún momento de hecho me encantaría tener una línea de yarns hilado a mano por artesanas cusqueñas.

¿Cómo es el proceso de trabajo con las artesanas?

Como en muchas otras empresas yo diría – 8 horas al día, pagos cada dos semanas, tiempo extra de vez en cuando. Ellas casi siempre llegan más temprano al taller que yo (se levantan demasiado temprano y todas tienen sus llaves) pero me quedo igual casi siempre mas tarde. Sus tareas y responsabilidades son más de producción al cambio que las mías son de administración, finanzas, etc.

¿Cómo ha sido el trabajo con las artesanas Ángela, Santusa y Leonarda?

En realidad son las mas trabajadoras que he conocido en mi vida – actitud positiva, muy pocas quejas, buscan siempre solucionar problemas sin frustrarse, tienen mucha paciencia conmigo. No siempre fácil por diferencias culturales, idiomas (se sienten más cómodas conversando en Quechua) y diferentes maneras de trabajar pero cada día mejoramos.

Lo más difícil ha sido que las doñas no sabían leer ni escribir pero también ahí hubo solución. Pichinku ha contratado a una profesora privada para que estudien acá en nuestro taller una vez a la semana. Me da mucho orgullo decir que están avanzando muy bien!


Cuáles han sido tus mayores aprendizajes.

Hay dos aprendizajes principales que se me ocurre mencionar de los primeros años empujando adelante a Pichinku. La primera es que hay varias maneras de acercarse a una tarea. Mi manera no es la única ni siempre la correcta. He aprendido ser más flexible, abierta y considerar sus ideas de otros.

La segunda es que me acuerdo mucho más los momentos alegres que los de estrés y frustración. Nuestra mentalidad occidental con respecto al trabajo suele ser demasiado rígido. Trato de pensar en lo positivo y saber que todos somos humanos no maquinas.


¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

Me encanta que ningún día es previsible, todo puede ir cambiando de un momento a otro. En las mañanas nos reunimos – las doñas y yo – a ver que avanzar. A veces cambiando de plan en un dos por tres. Eso además en un país aún extraño para mí. Es como ser parte de un espectáculo.

Cuéntanos cuales son los siguientes pasos de Pichinku, tus sueños.

Hay que decir que nunca he querido que Pichinku crezca demasiado. Desde que comencé mi intención fue mantener una empresa chica, familiar, dedicada al trabajo artesanal. Nada industrial o estandarizado. Pero quisiera apoyar a más mujeres, creciendo a nuestra familia, y enseñar más por talleres y visitas.

Mi otro sueño es publicar un libro sobre nuestro teñido natural, un guía practico con recetas, kits para practicar en casa, etc. Me encantaría compartir este conocimiento con todos.


¿Cómo ves Pichinku en 10 años más?

Que sobrevivamos los primeros 5 años y les cuento mis planes para los próximos 5!


¿Cómo crees que el covid afectará al trabajo de las artesanas?

Yo espero que les afecte muy poco o sea que me voy a esforzar mucho para que sea así. Lo más difícil de ahora es que tenemos muchísimas preguntas y muy pocas respuestas a cómo será el mundo post-COVID. Pero como sea seguiremos trabajando, compartiendo y preservando esas técnicas ni bien salgamos de nuestra cuarentena. 


Muchos hablan que el trabajo artesanal y lo hecho a mano va a tomar fuerza en este nuevo mundo que vamos a vivir luego del COVID-19. ¿Alguna reflexión que nos quieras compartir?

También he leído proyecciones que dicen eso y yo opinaba así hasta mucho antes del COVID. Pero ahora veo que tendrá mucho que ver con el tema económico. Los ingresos de muchas personas serán afectados. Si hablamos de valorizar al trabajo artesanal y hecho a mano de hecho creo que veremos un aumento. Es de “consumir” o apoyar a este trabajo económicamente que no estoy tan segura hasta sentirnos mas estables. Así que hay que anticipar y preparar para este cambio de valores pero no esperar que resulte en muchas más ventas inmediatas.  


Dado la situación de aislamiento social que acontece al mundo, el taller de Pichinku se encuentra temporalmente cerrado hasta nuevo aviso.

Para comprar hilados Pichinku en Panamá, nos puedes escribir un mail a hola@nosgustabordar.cl

En Chile los encuentras en @cabezadealfilertienda.



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